• Rocio Garcia

CÓMO ES UN PARTO NORMAL PASO A PASO



Hoy en día se habla mucho acerca de tener un parto fisiológico, de cómo conseguir que el equipo médico que te atiende respete tus decisiones, de las actuaciones médicas desaconsejadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud), de luchar contra la violencia obstétrica... Y, ¿por qué? Pues porque se ha perdido la fe en que la mujer pueda parir por si sola y sin complicaciones, porque en España (como en muchos otros países), se sigue utilizando un modelo de atención al parto que está obsoleto y que trata a todas las mujeres embarazadas como si tuvieran un parto patológico o de riesgo, con el objetivo de prevenir que se den algunas situaciones que podrían complicar el proceso del parto.


Pero ¿sabes qué? eso no es lo normal. Lo normal es tener un parto sin complicaciones, lo normal es que tu cuerpo te avise de que está preparado para recibir a tu bebé, lo normal es que tu cuerpo te pida cambiar de posición si de esa manera va a facilitar el nacimiento de tu bebé, que te avise de cuándo ha llegado el momento de pujar, incluso, de cómo hacerlo de la forma menos lesiva para ti y tu bebé.


Pero tener un parto normal es difícil en un contexto en el que se trata el parto como una intervención médica más. Sería mucho más fácil si se partiera de la confianza en la capacidad de la mujer para dar a luz, y se establecieran protocolos en los que se priorizara la comodidad, el apoyo y la información. Sería mucho más fácil si se entendiera que si decidimos dar a luz en un hospital, los profesionales sanitarios están ahí para asistirnos si lo necesitamos, no para parir por nosotras.


La medicina salva vidas cuando es necesario que se salven, mientras tanto dejemos que nuestro cuerpo hable.

Y dicho esto, hoy os quiero hablar de en qué consiste realmente un parto normal y cómo se desencadena de manera fisiológica.


El parto normal se podría definir cómo aquel que se inicia de forma espontánea, es decir, sin que nadie intervenga. Donde la mujer segrega su propia oxitocina y junto con las contracciones que tiene es capaz de dilatar y empujar al bebé por el canal de parto hasta conseguir que nazca.


Dentro de esta definición no se estipulan tiempos normales de dilatación ni de parto, ya que cada cuerpo y cada parto es un mundo.


Existen muchos factores que pueden influir en cómo se desarrolla el parto y lo que se ha demostrado al 100% es que realizar intervenciones innecesarias dentro de un parto que transcurre con normalidad, puede provocar complicaciones que necesiten de más intervenciones médicas, y así sucesivamente.


Lo que sí que se cumple en todos los partos por igual son las distintas fases por las que pasa:


1. Fase de pródromos o contracciones de Braxton Hicks.

2. Comienzo del parto.

3. Fase de dilatación.

4. Fase de expulsivo y alumbramiento.


Vamos a ver cada una de ellas para que puedas entender como se desarrolla un parto fisiológico paso a paso:


1ª FASE - LOS PRÓDROMOS O CONTRACCIONES DE BRAXTON HICKS


Es una fase, un poco impredecible, que sucede antes de que estemos de parto (propiamente dicho). Y

es impredecible porque varía mucho de una mujer a otra, incluso de un parto a otro en la misma mujer.


Esta fase puede durar días o semanas, con contracciones leves o imperceptibles que ceden con el

descanso, y que tienen como finalidad preparar nuestro útero para el parto. Son lo que conocemos

popularmente como las contracciones de Braxton Hicks.


Es importante que sepas que estas contracciones no son dolorosas, ni provocan la dilatación del cuello uterino, ya que la presión que ejercen es lateral, mientras que las contracciones de parto ejercen una presión de arriba hacia abajo, haciendo que la cabeza del bebé choque contra el cuello del útero provocando la dilatación.

Lo que puedes sentir es una ligera presión en la barriga (notar que se pone dura) o que no notes nada. En cualquier caso, las contracciones de Braxton Hicks están ahí haciendo su trabajo y que no las sientas no está relacionado con que el parto tarde más o menos en llegar, ni con que vayas a tener contracciones de parto más o menos intensas.


2ª FASE - COMIENZA EL PARTO


Un parto normal se desencadena entre la semana 37 y la 42 de gestación.


Es importante que conozcas las señales que se deben cumplir para saber que realmente estás de parto. De ese modo evitarás acudir al hospital demasiado pronto, y reducirás el riesgo de que se te practiquen algunas intervenciones que pueden romper el ritmo natural de tu parto.


Estarás de parto si:

- Tienes contracciones regulares, intensas y frecuentes ( 2 o 3 cada 10 minutos).

- Has dilatado 3-4 cm.

- Tu cuello del útero se ha borrado como mínimo al 50%.


Solamente cuando se cumplan estas circunstancias podrás saber que estás realmente de parto.

Evidentemente, tu sola no puedes sabe cómo está de borrado ni dilatado tu cuello uterino. Por eso,

es recomendable que estés en casa durante esta primera fase del parto, y no acudas al hospital hasta que lleves una o dos horas con contracciones regulares cada 5 minutos.


A no ser que tu parto se inicie rompiendo aguas. Y en ese caso tienes dos opciones:


- Si las aguas son claras o limpias: si el líquido amniótico que ha salido es transparente y no huele mal puedes ir con calma al hospital: preparas lo que te falte, te duchas... incluso puedes esperar a tener contracciones ( si no las tenías ya) o a que sean más seguidas. La mayoría de mujeres que inician el parto con rotura de bolsa se ponen de parto de forma espontánea entre las 12 y 24 horas siguientes.

- Si las aguas son oscuras o sucias: si el líquido tiene un color amarillento o verdoso y/o huele mal,

debes irte al hospital con un poquito más de urgencia, sin prisa pero sin pausa.


Si te pones de parto pero no rompes aguas no te alarmes, de echo es mejor que no rompas aguas

desde el inicio, de este modo no hay tanta "prisa" para que nazca el bebé. Por eso es importante que

cuando acudas al hospital no te rompan la bolsa. Piensa que si no se ha roto quiere decir que tu cuerpo no está preparado para ello, dale tiempo y se romperá con alguna contracción (o no, ¿sabías que un bebé puede nacer con la bolsa intacta?)


3ª FASE - LA DILATACIÓN


En esta fase el cuello del útero irá ampliando su diámetro hasta alcanzar los 10 cm, momento en el que se podrá iniciar el expulsivo.


Para que la dilatación sea correcta, o que no se frene o estanque, tiene que haber suficiente cantidad de oxitocina endógena (la que segrega el propio cuerpo) y unas contracciones uterinas efectivas.


Lo importante es que las contracciones sean capaces de dilatar el cuello del útero sin comprometer el

bienestar fetal ni el tuyo.


Tener contracciones muy intensas o muy seguidas, pero que no provoquen dilatación, lamentablemente, no sirve de nada.

¿Qué situaciones pueden interferir en una dilatación adecuada?


- El estrés. Está demostrado que el estrés es el enemigo número 1 de la dilatación. Si la situación que estás viviendo (ya sea por miedo, porque no te sientes cómoda, porque no hay buena conexión con el equipo médico...) te provoca estrés, estarás segregando adrenalina que lo que hará es bloquear e impedir que tu cuerpo segregue oxitocina, que es una hormona imprescindible para que se produzca la dilatación.

- Posicionamiento fetal. Si el bebé no está bien colocado dentro de tu pelvis, es decir, si a pesar de estar en posición cefálica (cabeza hacia abajo), la cabeza no está bien colocada, puede ser que el peso y la presión que esté ejerciendo sobre el cuello del útero no sea suficiente para estimular su dilatación. En este punto, toda la preparación previa que hayas tenido para el parto cobrará mayor importancia, ya que serás capaz de poner en práctica ejercicios y movimientos que ayudarán a tu bebé a posicionarse correctamente y que el proceso de dilatación sea efectivo.

- Falsa alarma. Que realmente no estés de parto, sino en una fase prodromal (la 1ª fase de la que te he hablado antes) y que no empieces a dilatar hasta que el parto esté realmente instaurado. Recuerda tener presente las señales reales de parto para no ingresar en el hospital demasiado pronto y que no tengas la sensación de que tu parto no progresa adecuadamente, y evites intervenciones innecesarias.


4ª FASE - EL EXPULSIVO Y EL ALUMBRAMIENTO


Esta es la fase en la que tendrás que pujar para poder ayudar a tu bebé a nacer. Llega el momento de pujar cuando has llegado a una dilatación completa del cuello uterino (10 cm) o cuando la cabeza de tu bebé se pueda ver.


Si llegados a este punto has decidido ponerte analgesia epidural, tienes que tener en cuenta que las señales de tu cuerpo que te avisan de que debes empezar a pujar se anulan o quedan muy disminuidas, por lo que necesitarás de la ayuda del personal médico para saber si has dilatado completamente y cuando ha llegado tu hora de pujar.


Si has decidido no ponerte anestesia epidural, solo tendrás que escuchar a tu cuerpo. Una de las señales que te ayudará a entender que el expulsivo es inminente son las ganas instintivas de empujar, ya que cuando la cabeza de tu bebé haya descendido y sobrepasado el cuello uterino presiona sobre tu esfínter anal, provocándote retortijones y unas ganas tremendas de pujar. Es una sensación similar a cuando te entra un apretón y necesitas ir al baño con urgencia.


Otra de las cosas que puedes sentir y que también te dará información de que estás en esta fase tener una fuerte sensación de ganas de vomitar. Esta situación provoca unos pujos involuntarios muy eficaces que nos ayudaran a acabar de descender al bebé por el canal de parto antes de los pujos activos.


En este punto, si no lo has hecho antes, es muy probable que se te rompa la bolsa de forma espontánea.


Dentro de esta fase del expulsivo podemos diferenciar 2 etapas, la fase no activa y la fase activa.


En la fase NO activa habrás alcanzado la dilatación completa, pero no tendrás ganas de pujar ya que la cabeza del bebé aún estará alta y no provoca sensaciones en tu cuerpo. Generalmente con esperar 10-20 minutos esas sensaciones empiezan a aflorar y pasarás a la fase activa. Es importante no forzar el expulsivo, si no tienes ganas de empujar es mejor esperar, quiere decir que el bebé todavía no está preparado para nacer. Si se fuerza el nacimiento en ese momento hay mayor riesgo de forzar tu periné y provocar que se lesione.


Iniciar el expulsivo en esa fase no activa es muy frecuente en partos con anestesia epidural, en los que la información de cuando iniciar los pujos de forma fisiológica no la tenemos.El equipo médico, al realizar el tacto constatarán que has dilatado los 10cm y decidirán ellos cuando es el momento de empujar, a pesar de que quizás el bebé aún esté demasiado alto.


En la fase activa, y siempre que no tengas anestesia epidural puesta, sentirás esas ganas imperiosas de empujar con cada contracción y así debes hacerlo. De hecho, aquellas mujeres que llegan a este momento en un parto natural su forma de respirar y pujar también es fisiológica. Y así, ayudan al bebé a nacer sin poner en riesgo el bienestar fetal y protegiendo su suelo pélvico.


Cuando los pujos son dirigidos es importante que hayas aprendido a pujar de forma fisiológica, ya que los pujos dirigidos que el equipo médico suele recomendar son en apnea (aguantando la respiración y empujando como si hiciéramos un abdominal). Este tipo de pujo es el menos fisiológico y el más lesivo para tu suelo pélvico, aumentando el riesgo de que sufras un desagarro. Y además, el que provoca mayor sufrimiento fetal, debido a que se limita el aporte de oxígeno al bebé.


Y después de 3 o 4 pujos ya tendrás a tu bebé contigo, sobre tu cuerpo. En ese momento pasamos a la fase de alumbramiento de la placenta. Hasta que la placenta no sale, el parto no se dará por finalizado. El alumbramiento no ocurre inmediatamente después de que nazca el bebé, puede tardar hasta 60 minutos (a veces más), aunque lo más frecuente es que salga una vez el cordón deje de latir.


El alumbramiento de la placenta también puede ser más o menos fisiológico. Existen diferentes factores que pueden influir en la salida de la placenta, como por ejemplo:

- La oxitocina. Lo natural y fisiológico es que la lactancia se inicie en la misma sala de partos. Ese primer agarre del bebé provoca un pico de oxitocina muy elevado que desencadenará contracciones uterinas, menos intensas pero muy efectivas, que ayudarán a la placenta a salir.

- El ambiente. Es importante mantener un ambiente cálido, cómodo y de relax para que el parto siga fluyendo.

- La posición de la mujer. Las posturas de parto que tengan verticalidad (de pie, de cuclillas, o de rodillas) facilitarán la expulsión de la placenta.


Y de esta manera finaliza un parto fisiológico.


Es importante conocer cómo se desarrolla un parto normal para poder saber que actuaciones pueden complicar o interferir en el parto, y de esta manera podremos defender nuestras decisiones delante del equipo médico.

Ahora que ya tienes claro cómo es un parto fisiológico, ¿sabes cómo quieres que sea tu parto?, ¿tienes claro qué le pides al equipo médico que te atenderá?, ¿sabes cómo reflejar en tu plan de parto el parto que quieres tener?


Si quieres que te ayudemos a diseñar tu propio plan de parto, te invitamos a participar en el reto gratuito "5 pasos para diseñar tu plan de parto perfecto" que tendrá lugar del 14 al 18 de septiembre:

  • Durante 5 días seguidos trabajaremos juntas con otras mujeres que como tú quieren hacer todo lo posible por alcanzar su parto soñado.

  • Vamos a estar conectadas a través de un grupo en Telegram.

  • Cada mañana te enviaré un mensaje proponiéndote una acción concreta.

  • Podrás interaccionar con el resto de participantes en el reto y preguntarme todo lo que necesites para tener listo tu plan de parto.

  • Además, tenemos preparado un Webinar gratuito para el 21 de septiembre a las 10:30h a.m (hora de Madrid) en el que conocerás la información esencial que tiene que contener tu plan de parto, y los pros y contras de cada una de tus decisiones.


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